martes, 7 de enero de 2014

UN MENSAJE A GARCÍA

Introducción
Esta pequeña narración, "Un Mensaje a García", fue escrita en una sola hora, por la tarde después de la comida. Esto sucedió el 22 de febrero de 1899, día en que se conmemora el natalicio de Washington. La edición correspondiente al mes de marzo de la revista "Philistine" iba a entrar en prensa.
Nació como brote entusiasta de mi corazón, escrito después de un día en que había agotado mis fuerzas tratando de convencer a algunos aldeanos indolentes, para que abandonasen su estado comatoso, por una actividad radial.
Pero la verdadera inspiración brotó al calor de la discusión, mientras bebía una taza de té, con mi hijo Bert, quien sostenía que el verdadero héroe de la Guerra de Cuba había sido Rowan, quien, por sí solo, había realizado la más importante hazaña: había llevado El Mensaje a García.
Fue una idea inspiradora. Mi hijo tenía razón, porque efectivamente había sido un verdadero héroe el realizador de aquella obra, el que había llevado el mensaje a García. Me levanté y escribí el relato.
Tan poco importante me pareció el artículo así realizado, que lo publiqué sin título. Salió la edición y en breve vinieron peticiones por mayor número de ejemplares de la edición de marzo de "Philistine", una docena, cincuenta, cien. Cuando la Compañía de Noticias Americanas pidió mil ejemplares, pregunté a mis ayudantes cuál era el artículo que había conmovido en tal forma al público. Este era el artículo sobre García.
Al día siguiente George H. Daniels, del Ferrocarril Central de Nueva York, nos mandó el siguiente telegrama: "Coticen precio cien mil ejemplares de artículo Rowan en forma de panfleto, con aviso del Empire State Express al final y digan en qué fecha pueden entregarlos".
Contesté dando el precio y añadí que entregaríamos los folletos en dos años. Nuestros talleres eran entonces muy pequeños y cien mil folletos nos parecían una enormidad.
El resultado fue que hube de autorizar al señor Daniels para que reimprimiera el artículo como quisiera. Así salió medio millón de ejemplares, en forma de folleto.
Por dos o tres veces más lo reprodujo el señor Daniels, en cantidad de medio millón y más de doscientos periódicos y revistas lo reprodujeron también. Posteriormente fue traducido a todas las lenguas.
Cuando el señor Daniels distribuía el "Mensaje a García", estaba aquí el Príncipe Hilakoff, Director los Ferrocarriles de Rusia. Era huésped del Ferrocarril Central de Nueva York y el señor Daniels lo acompañó en su viaje a través del país. El Príncipe vio el artículo y se interesó por él, probablemente no por otra cosa que por estarlo distribuyendo tan en grande el señor Daniels. Sea de ello lo que se quiera, cuando regresó a su país, lo hizo traducir al ruso y dio un ejemplar a cada empleado de los ferrocarriles de Rusia.
Otros países siguieron el ejemplo y de Rusia pasó a Alemania, a Francia, a España, a Turquía, al Indostán y a China.
Durante la guerra entre Rusia y el Japón, cada soldado llevaba consigo un ejemplar del "Mensaje a García". Los japoneses encontraron estos folletos en manos de los prisioneros y, pensando que tendrían algún mérito, los tradujeron al japonés. Y por orden del Mikado se dio un ejemplar a cada empleado del gobierno japonés, civil o militar.
"Un Mensaje a García" ha sido impreso, pues, en más de cuarenta millones de ejemplares, suma que jamás ha alcanzado publicación alguna, quizá gracias a una serie de incidentes afortunados.

Un Mensaje a García
Hay en la historia de Cuba un hombre que destaca en mi memoria como Marte en Perihelio.
Al estallar la guerra entre los Estados Unidos y España, era necesario entenderse con toda rapidez con el jefe de los revolucionarios de Cuba.
En aquellos momentos este jefe, el general García, estaba emboscado en las asperezas de las montañas: nadie sabía dónde. Ninguna comunicación le podía llegar ni por correo ni por telégrafo. No obstante, era preciso que el presidente de los Estados Unidos se comunicara con él. ¿ Qué debería hacerse ?
Alguien aconsejó al Presidente: "Conozco a un tal Rowan que, si es posible encontrar a García, lo encontrará".
Buscaron a Rowan y se le entregó la carta para García.
Rowan tomó la carta y la guardó en una bolsa impermeable, sobre su pecho, cerca del corazón.
Después de cuatro días de navegación dejó la pequeña canoa que le había conducido a la costa de Cuba. Desapareció por entre los juncales y después de tres semanas se presentó al otro lado de la isla: había atravesado a pie un país hostil y había cumplido su misión de entregar a García el mensaje de que era portador.
No es el objeto de este artículo narrar detalladamente el episodio que he descrito a grandes rasgos. Lo que quiero hacer notar es lo siguiente: Mc Kinley le dio a Rowan una carta para que la entregara a García, y Rowan no preguntó: "¿ En dónde lo encuentro ?"
Verdaderamente aquí hay un hombre que debe ser inmortalizado en bronce y su estatua colocada en todos los colegios del país.
Porque no es erudición lo que necesita la juventud, ni enseñanza de tal o cual cosa, sino la inculcación del amor al deber, de la fidelidad a la confianza que en ella se deposita, del obrar con prontitud, del concentrar todas sus energías; hacer bien lo que se tiene que hacer. "Llevar un Mensaje a García".
El general García ha muerto; pero hay muchos otros Garcías en todas partes.
Todo hombre que ha tratado de llevar a cabo una empresa para la que necesita la ayuda de otros, se ha quedado frecuentemente sorprendido por la estupidez de la generalidad de los hombres, por su incapacidad o falta de voluntad para concentrar sus facultadas en una idea y ejecutarla.
Ayuda torpe, craso descuido, despreciable indiferencia y apatía por el cumplimiento de sus deberes: tal es y ha sido siempre la rutina. Así, ningún hombre sale avante, ni se logra ningún éxito si no es con amenazas o sobornando de cualquier otra manera a aquellos cuya ayuda es necesaria.
Lector amigo, tú mismo puedes hacer la prueba.
Te supongo muy tranquilo, sentado en tu despacho y a tu alrededor seis empleados dispuestos todos a servirte. Llama a uno de ellos y hazle este encargo: "Busque, por favor, en la enciclopedia y hágame un breve memorándum acerca de la vida del Correggio".
¿Esperas que tu empleado con toda calma te conteste: "Sí, señor", y vaya tranquilamente a poner manos a la obra?
¡Desde luego que no! Abrirá desmesuradamente los ojos, te mirará sorprendido y te dirigirá una o más de las siguientes preguntas:
¿Quién fue?
¿Cuál enciclopedia?
¿Eso me corresponde a mí?
Usted quiere decir Bismark, ¿no es cierto?
¿No sería mejor que lo hiciera Carlos?
¿Murió ya?
¿No sería mejor que le trajera el libro para que usted mismo lo buscara?
¿Para qué lo quiere usted saber?
Apuesto diez contra uno, a que después de haber contestado a tales preguntas y explicado cómo hallar la información que deseas y para qué la quieres, tu dependiente se marchará confuso e irá a solicitar la ayuda de sus compañeros para "encontrar a García". Y todavía regresará después para decirte que no existe tal hombre. Puedo, por excepción, perder la apuesta; pero en la generalidad de los casos, tengo muchas probabilidades de ganarla.
Si conoces la ineptitud de tus empleados no te molestarás en explicar a tu "ayudante", que Correggio se encuentra en la letra C y no en la K. Te limitarás a sonreír e irás a buscarlos tú mismo.
No parece sino que es indispensable el nudoso garrote y el temor a ser despedido el sábado más próximo, para retener a muchos empleados en sus puestos. Cuando se solicita un taquígrafo, de cada diez que ofrezcan sus servicios, nueve no sabrán escribir con ortografía y algunos de ellos considerarán este conocimiento como muy secundario.
¿Podrá tal persona redactar una carta a García?
-¿Ve usted este tenedor de libros?
- me decía el administrador de una gran fábrica.
- Sí, ¿por qué?
- Es un gran contador, pero si le confío una comisión, sólo por casualidad la desempeñará con acierto. Siempre tendré el temor de que en el camino se detenga en cada cantina que encuentre y cuando llegue a la Calle Real, haya olvidado completamente lo que tenía que hacer.
¿Crees, querido lector, que a tal hombre se le puede confiar Un Mensaje para García?
A últimas fechas es frecuente escuchar que se excita nuestra compasión para los enternecedores lamentos de los desheredados, esclavos del salario, que van en busca de un empleo. Y esas voces a menudo van acompañadas de maldiciones por los que están "arriba".
Nadie compadece al patrón que envejece antes de tiempo, por esforzarse inútilmente para conseguir que el aprendiz chambón ejecute bien un trabajo. Ni nos ocupamos del tiempo y paciencia que pierde en educar a sus empleados para que estén en aptitud de realizar su trabajo, empleados que flojean en cuanto vuelve la espalda.
En todo almacén o fábrica se encuentran muchos zánganos, y el patrón se ve obligado a despedir a sus empleados todos los días, por su ineptitud para defender los intereses de la negociación. Y a cada despedido siguen y seguirán muchos iguales.
Esta es invariablemente la historia que se repite en tiempos de abundancia. Pero cuando, por efecto de las circunstancias, escasea el trabajo, el jefe tiene oportunidad de escoger cuidadosamente y de señalar la puerta a los ineptos y a los holgazanes.
Por propio interés, cada patrón procura conservar lo mejor que encuentra; es decir, a aquellos que pueden llevar Un Mensaje a García.
Conozco un individuo que se halla dotado de cualidades y aptitudes verdaderamente sorprendentes; pero carece de la habilidad necesaria para manejar sus propios negocios y que es absolutamente inservible para los demás. Sufre la monomanía de que sus jefes lo tiranizan y tratan de oprimirlo. No sabe dar órdenes ni quiere recibirlas.
Si se le confía Un Mensaje a García probablemente contestará "llévelo usted mismo".
Actualmente este individuo recorre las calles en busca de trabajo, sin más abrigo que un deshilachado saco por donde el aire se cuela silbando. Nadie que lo conozca accederá a darle empleo. A la menor observación que se le hace monta en cólera y no admite razones: sería preciso tratarlo a puntapiés, para sacar de él algún partido.
Convengo de buen grado en que un ser tan deforme, bajo el punto de vista moral es digno cuando menos de la misma compasión que nos inspira un lisiado físicamente. Pero en medio de nuestro filantrópico enternecimiento, no debemos olvidar derramar una lágrima por aquellos que se afanan en llevar a cabo una gran empresa; por aquellos cuyas horas de trabajo son ilimitadas, pues para ellos no existe el silbato; por aquellos que a toda prisa encanecen, a causa de la lucha constante que se ven obligados a sostener contra la mugrienta indiferencia, la andrajosa estupidez y la negra ingratitud de los empleados que, si no fuera por el espíritu emprendedor de estos hombres, se verían sin hogar y acosados por el hambre.
¿Son demasiados severos los términos en que acabo de expresarme? Tal vez sí. Pero cuando todo mundo ha prodigado su compasión por el proletario inepto, yo quiero decir una palabra de simpatía hacia el hombre que ha triunfado, hacia el hombre que, luchando con grandes obstáculos, ha sabido dirigir los esfuerzos de otros, y , después de haber vencido, se encuentra con que lo que ha hecho no vale nada; sólo la satisfacción de haber ganado su pan.
Yo mismo he cargado la portaviandas y trabajado por el jornal diario; y también he sido patrón de empresa, empleado "ayuda" de la misma clase a que me he referido, y sé bien que hay argumentos por los dos lados.
La pobreza en sí, no reviste excelencia alguna. Los harapos no son recomendables ni recomiendan por ningún motivo. No son todos los patrones rapaces y tiranos, ni tampoco todos los pobres son virtuosos.
Admiro de todo corazón al hombre que cumple con su deber, tanto cuando está ausente el jefe, como cuando está presente. Y el hombre que con toda calma toma el mensaje que se le entrega para García, sin hacer tantas preguntas, ni abrigar la aviesa intención de arrojarlo en la primera atarjea que encuentre, o de hacer cualquier otra cosa que no sea entregarlo, jamás encontrará cerrada la puerta, ni necesitará armar huelgas para obtener un aumento de sueldo.
Esta es la clase de hombres que se necesitan y a la cual nada puede negarse. Son tan escasos y tan valiosos, que ningún patrón consentirá en dejarlos ir.
A un hombre así, se le necesita en todas las ciudades, pueblos y aldeas, en todas las oficinas, talleres, fábricas y almacenes. El mundo entero clama por él, se necesita,¡¡urge… el hombre que pueda llevar un mensaje a García!!
Helbert Hubbard.


Poema

Cuantas palabras aun no escritas,
cuantos sentimientos
logran encerrarse en mi pecho,
si cambio, hay si cambio,
solo así comprobare,
si el verdadero sentimiento
es digno de mis lagrimas.

Parecen palabras de anhelo
sin embargo no lo son,
son palabras de alguien confundido,
de alguien que busca
aquel sentimiento que no logra encontrar,
y todo aquello condena su corazón.

¿Poesía? No lo creo,
más bien un pensamiento,
la duda invade
y el dolor se dispersa.

Un hombre y una mujer,
lucha eterna poco amable,
el ganador…. tomara posesión de lo anhelado
y luego todo se decidirá.

Si el hombre gana,
a ser fuerte me resignare
y hacia el pasado no volteare,
sin embargo si gana la mujer,
en el anhelo me convertiré,
el anhelo de felicidad.

Con el que sea llegare,
a triunfar y ganarme mi lugar
en este mundo que pierde su sentido,
y pronto ya no tendré la duda
de que solo uno lograra ser amado con locura,
y el otro se quedara en el vacio eterno,
hundiéndose en el pozo del olvido.

Cuantas palabras ya escritas
cuantos sentimientos liberados
ahora comprendo,
solo uno lograra ser amado.
Obsesión



Melisa: protagonista, está obsesionada con Andrés
Andrés: el amor de Melisa
Johanna: hermana de Andrés
Olivia: mejor amiga de Melisa
Camilo: mejor amigo de Melisa y está enamorado de ella
Jonás: mejor amigo de Andrés
Marcelo: hermano menor de Andrés y Johanna
Carlos: padre de Melisa
Fernando: hermano mayor de Melisa
Santiago: novio de Johanna



Aparece Melisa, simulando esconderse tras una pared observa a Jonás, Andrés y Johanna que están conversando.
Melisa: ahí está es Andrés que lindo es, desde la primera vez q               ue le vi empecé a seguirlo….. Pegada a él como una sombra, pero demasiado  tímida para dejarme ver (haciendo señas como si alejase algo) trate de evitarlo, trate de contenerme… pero, fue imposible. Así que me he rendido a mis instintos y le sigo fielmente, anotando en mi diario toda su vida.( se da la vuelta  sin dar las espaldas y aprieta las manos  en su boca)  y cuando no puedo seguirle, pues me imagino lo que está haciendo….(levanta el dedo índice y lo pone en su mejilla) se que parezco un poco loca, pero que se le va a hacer….. Soy así. Esta es la primera vez que me enamoro de alguien, sin embargo aunque lograra encontrar el valor para  acercarme directamente a él solo estaría perdiendo mi tiempo. Por eso  le entregare  un libro con mis mejores poemas, y así crear en su mente la imagen de una poetisa bella y misteriosa. Haaaaaa (suspira, y cuando se da vuelta Andrés y sus amigos ya no están). ¿Qué?  Pero... (Mirando a los lados) ayos lo he perdido de vista.(sale)
Después de dos segundos entran Camilo y  Olivia.
Olivia: Camilo vaya que eres terco  deberías decírselo de una buena vez
Camilo: tú conoces bien la situación Olivia ella solo se la pasa pensando en Andrés (haciendo  señas de comillas) “el amor de su vida”
Olivia: de todos modos deberías decírselo y dejar de ser un cobarde (pone su dedo índice en la frente   de Camilo y la empuja levemente)
Camilo: que   no y que no, mejor vete a meter en el plan de Melisa, cada vez se exagera mas.
Aparece Melisa por detrás de   Camilo, se agacha un poco y se acerca silenciosamente, al estar justo detrás de él se levanta y pega un grito. Camilo se asusta y se agacha cubriéndose la cabeza.
Olivia: Melisa (grita) ya déjate de bromas a poco lo matas de un infarto.
Melisa: (le saca la lengua) no te metas con migo Olivia (agachándose un poco y dirigiéndose a Camilo) verdad que solo ha sido un sustito.
Camilo:( se levanta de golpe) como que un sustito creí que el colegio se venía abajo, modérate un poco.
Melisa: vale, vale no lo vuelvo a hacer si me ayudan con mi plan.
Olivia y Camilo dan un paso hacia atrás
Olivia: ya va, otra vez con lo mismo (llevándose la mano a la cabeza) pensé que ya se te había olvidado.
Melisa: pues te equivocas mi querida amiga, no puedo perder la oportunidad de que él se fije en mí.
Camilo: ahora si estamos perdidos, ¿no es bastante ya con que le sigamos a escondidas?
Melisa. Eso no es nada si no quieren hacerlo solo díganlo
Olivia: no es eso, pero tu plan es disfuncional y un poco exagerado.
Camilo: es de esperarse  Olivia, (dirigiéndose a Melisa) una cosa es seguir a alguien pero otra muy diferente es tener un diario sobre él y hacerle poemas, ¿estás segura de que no   hay antecedentes psiquiátricos en tu familia Melisa?
Melisa: claro que no, o al menos eso creo. Bueno entonces me van a ayudar o no
Olivia: pero deberías  buscar la forma de  enviárselo sin tener que lanzarle el libro por los aires.
Melisa: bueno entonces se lo meteré en la mochila y listo, pero me ayudaran ¿verdad?
Camilo: no nos metas, hazlo tú y  nosotros solo esperaremos que no te descubra.
Melisa: entonces después de todo lo que pasamos juntos no servirá para que me ayuden.
Olivia: exactamente mi dramática amiga nos cuentas como te va adiós (salen Camilo y Olivia)
Melisa: miedicas ya ni modo tendré que hacerlo por mi cuenta (sale)
Entran Andrés, Johanna y Marcelo suena una sirena
Andrés: bueno par de escandalosos ya deberían ir a casa, las clases ya terminaron y hoy tengo que quedarme al castigo.
Johanna: como que escandalosos (golpeándole suavemente en el hombro) solo somos un año menor que tú no somos unos niños Andrés.
Andrés: pero igual se comportan como tal (estirándole el cachete a Johanna)
Marcelo: yo no solo Johanna que siempre anda de gritona (Johanna le tira un golpe) auch! No me pegues mejor ya vamos antes de que nos regañen por no llegar rápido a casa.
Johanna: ya que vamos, aunque yo tengo que volver para el ensayo, que según Andrés es un castigo. Pero ahora que me doy cuenta aun no he visto a Santiago.
Andrés: mejor así y no andas por ahí d niñita enamorada.
Marcelo: mira quién habla
Johanna: de que hablan
Andrés: de nada ¿verdad Marcelo? (tirándole la oreja)
Marcelo: si no es nada mejor vámonos Johanna que me está lastimando (salen)
Andrés: niño tonto a poco me delata (tira la maleta a un lado)
Aparecen Santiago y Jonás
Jonás: hola Andrés ¿así que si te quedas al repaso obligado? (Andrés mueve la cabeza afirmativamente)
Santiago: hola Andrés ¿has visto a Johanna?
Andrés: se ha ido a casa hace un rato Santiago.
Santiago: mala suerte la mía, no me he despedido de ella y todo por ti Jonás 
Andrés: mala suerte para ti
Santiago: (mirándoles con aire de interrogación) no entiendo
Jonás: mala suerte para ti porque no te despides  de ella, buena para Andrés porque así no se pone celoso de que un niño se acerque a su pequeña hermana.
Andrés: muy cierto ambos son muy apegados y eso me pone de malas, pero bueno dejémonos de tanta charla y vayámonos por ahí. (Santiago y Jonás dejan  sus maletas junto a la de Andrés y Salen)
Entra Melisa
Melisa: vaya lata, encima e que mis amigo me dejan a mi suerte mi querido hermano no llega a retirarme, menudo retraso el que tiene hoy (entran Carlos y Fernando corriendo)
Fernando y Carlos: Lo sentimos (con respiración agitada)
Carlos: lo lamento Melisa, Fernando paso por mí antes y nos hemos retrasado, discúlpanos hija.
Fernando: si disculpa a papá, que se le ocurre llamarme cuando estoy a punto de llegar hasta acá.
Carlos: pero bueno muchacho que no es todo mi culpa si me hubieses contestado antes no nos hubiésemos retrasado. (Aun respirando un poco agitado)
Entra Camilo
Camilo: Melisa espera, ¿no recordaste que hoy tenemos que quedarnos al repaso del baile para la semana del festival?
Melisa: (con expresión de susto) no, no lo recordé en absoluto y ya han llegado por mi
Carlos: hola Camilo
Camilo: siento mucho no haberles saludado antes  buenas tardes Carlos, hola Francisco.
Fernando: hola Camilo ¿con que tienen que quedarse? Pues ya ni modo tanto que nos preocupamos por la olvidadiza de Melisa.
Carlos: si vaya el susto que nos hemos llevado para que la señorita tenga que quedarse a repaso.
Melisa: ya, ya lo siento, se me olvido por completo (poniendo una sonrisa) tendrán que venir por mi más tarde.
Fernando: bueno Melisa pero si llegamos tarde no vayas a dar lata ( salen)
Camilo: vaya cabeza tienes.
Melisa: claramente, si no me recordabas, hace tiempo que me hubiese ido, por cierto sabes si también se queda   Andrés.
Camilo: claro que si, a él le toca participar por obligación.
Melisa: entonces por aquí debe estar su maleta (mira a los lados y al verla con un brinco dice) allí  esta que suerte tengo (Camilo al ver su emoción sale con rostro asustad) Camilo no te vayas… rayos de nuevo me deja a mi suerte, maldito ingrato (dirigiéndose a la maleta) pero bueno a lo que me concierne.
Melisa toma la maleta, saca un pequeño librito de su bolsillo y comienza
A abrir la maleta, el cierre se atranca
Melisa: ábrete cosa.. no me hagas esto (entra Andrés a sus espaldas y le toca el hombro)
Andrés: ¿Qué haces?
Melisa: waaaa Andrés (suelta la maleta)
Andrés: si ese es mi nombre, y ¿qué es lo que le haces a mi maleta?
Melisa: te equivocas esta es la mía
Andrés (moviendo la cabeza) no esta es mía, la tuya la estas cargando (señala la maleta)
Melisa: (con tono nervioso) eh…. este (sale corriendo y diciendo) lo siento.
Choca con Jonás que está entrando y deja caer el librito.
Jonás: oye fíjate bien por dónde vas.
Melisa: cuanto lo siento
Jonás: espera yo te he visto en otro lugar.( se pone en pose pensativa)
Melisa: ¿qué? No debes estar equivocado, mi cara es muy común apuesto a que te confundes. (se va, sale de escena)
Jonás: ya se ganaste el concurso como mejor poetisa… (Mira a los lados) se fue, bueno (da un paso y ve el libro) ¿Qué es esto? ( camina hacia Andrés y le da el libro) mira lo que encontré)
Andrés: ¿Qué es esto? (ojea el librito) ¿poemas? Vaya que tiernos son.
Jonás: vaya que tienes admiradoras, y yo que pensé que era el popular.
Andrés: lo dudo tal vez sea una broma de alguien.
Entra Santiago
Santiago: oigan, Andrés.. Jonás vamos ya para el repaso (salen)

Entran Camilo, Melisa, Olivia por la derecha y por la izquierda tres pasos más atrás entran Jonás, Andrés, Johanna y Santiago.
Camilo: (dirigiéndose a Melisa) ¿Y? ¿Lograste tu propósito?
Melisa: no pude, en el momento menos indicado apareció.
Olivia: ahí está, si dejaras de empeñarte en entregárselo no te hubiese pasado eso.
Camilo: no seas grosera Olivia (tapándole la boca)
Melisa: ya me acostumbre a sus comentarios desagradables, pero tiene razón si no estuviese por ahí de loca hace tiempo que se lo hubiese entregado (buscando en los bolsillos)  ¡no está!
Comienza a hablar Andrés
Andrés: Jonás dime de una buena vez ¿donde encontraste el libro? Es extraño que haya para mi algo tan tierno.
Johanna: con que mi hermanito tiene una admiradora, y después soy yo la que anda enamorada
Andrés: no molestes Johanna
Johanna: bueno, pero no te pongas así. Mejor fíjate si no hay alguna pista de la autora
Jonás: mmm la verdad que ni parece haber ninguna pista…. (Mira hacia donde se encuentra Melisa, que al percatarse se esconde tras Olivia) oye tu ven aquí por favor.
Melisa: (señalándose con el dedo) y yo porque tengo que hacer lo que tú me digas.
Santiago: ven, te lo está pidiendo de favor por algo ha de ser, casi nunca es amable.
Melisa: (hablándole a Olivia) si se meten conmigo me salvas
Olivia: no quiero, afronta tu lio como toda una niña madura (empuja a Melisa en dirección de Jonás)
Jonás: muy bien (rodeándola junto con el resto)  tú debes saber algo, porque estabas ahí si mal no recuerdo.
Melisa: (con tono nervioso) ¿qué? No yo no sé nada (busca una manera de huir)
Johanna: espera ¿tú no eres la chica que gano el concurso de literatura… como mejor poetiza?
Melisa: como lo sabes
Johanna: te vi en la premiación, entonces seguramente sabes quien escribió el libro, (susurrándole) si no es que fuiste tu
Andrés: vamos dinos si sabes algo, es importante
Melisa: no pienso hablar (sale corriendo por un espacio,  sale de la escena)
Johanna: vayan tras ella tontos.
Salen corriendo Andrés, Jonás y Santiago.
Olivia: niñata está siempre huye, bueno creo que tendremos que cancelar el repaso
Johanna: ¿ustedes saben algo? (caminando hacia ellos)
Camilo: ese no es nuestro asunto, tendrán que atrapar a Melisa para descubrir algo.
Camilo y Olivia Se van hacia un lado y se sientan, Johanna sale.
Escena de atardecer Melisa entra por detrás
Melisa: creo que la he librado
Olivia: dinos Melisa que tanta información te sacaron ese grupito (dándose la vuelta ligeramente)
Melisa: ¿Cómo me encontraron?
Camilo: no te encontramos corriste en círculos, estamos en el mismo lugar de donde saliste huyendo
Melisa: es cierto (mirando a los lados) Olivia dime ¿el repaso se cancelo?
Olivia: (levantándose) claro, has corrido como cobarde y han ido tras de ti, que mas esperabas.
Melisa: lo siento (abraza a Olivia) me perdonaras ¿verdad?
Olivia: no tengo más opción, ya tendremos la hora de repaso otro día, creo que ya debes irte ya vinieron por ti.
Aparecen Carlos y Fernando
Fernando: esta vez si llegamos a tiempo
Carlos: parece que si
Olivia: hola Fernando, Hola Carlos
Carlos: vaya confianza que nos tienes Olivia
Olivia: pues claro si eres como mi padre también
Melisa: oye, que te pases metida siempre en mi casa no quiere decir que sea tu papá (separándose del abrazo)
Camilo: (se levanta) vamos Olivia ya deja de agobiar a Melisa y su familia, anda que ya es tarde.( sale con Olivia)
Carlos: bueno vámonos nosotros también Melisa que no hay nadie en casa.
Fernando: (toma la maleta de Melisa) vamos chiquilla.  (Salen)
Cambio de escena la casa de Andrés (entran Johanna, Marcelo, Santiago y Andrés)
Johanna: no la alcanzaron ¿verdad?
Santiago: ¿no es obvio? Fue muy rápida para ser una chica.
Andrés: déjala en paz debe tener sus razones
Marcelo: y tu también las tienes ¿verdad? Según lo que dicen si te detuviste y no la seguiste tienes tus razones.
Santiago: es cierto Andrés porque no la seguiste
Andrés: no lo se ( sonríe) pero bueno mejor me voy para mi cuarto, tú debes hacer lo mismo señorita.
Johanna: ya que, pero aun me debes una explicación
Se quedan Santiago y Marcelo
Marcelo: y ¿tú que vas a hacer Santiago?
Santiago: me iré a casa ahora
Marcelo: no eso (pone su mano en el hombro de Santiago) tu sabes bien que me refiero a tu transferencia ¿aun no le has dicho a Johanna?
Santiago: no, aun no. (Agachando la cabeza) se lo diré en una semana
Marcelo: bueno eso ya es cosa tuya no vemos
Santiago: si Adiós (salen)
Siguiente di entra Melisa, con un aire pensativo, luego entran Jonás, Johanna y Santiago, desde el lado opuesto de a la entrada de Melisa, ella se detiene levanta la mirada y antes de que pueda irse Santiago se pone detrás de ella.
Santiago: dinos por favor ¿Qué sabes del libro?
Melisa: no (tartamudeando) de verdad no sé nada
Jonás: vamos dinos después de todo Andrés no está aquí
Johanna: además no creo que le disguste si es un regalo tuyo.
Melisa: ¿Qué le disguste?  Bueno si tanto quieren saber pues les diré la verdad, ese libro lo hice yo
Johanna: eso es genial (con un saltito de emoción)
Santiago: y tu ¿de qué tanto te alegras?
Jonás: va a tener sus motivos, pero ahora concentrémonos en lo que vale (dirigiéndose a Melisa) ¿tanto así te gusta Andrés? 
Melisa: ¿he? Oigan no porque le escriba poemas de amor quiere decir que  me gusta
Aparece Andrés
Andrés: entonces ¿fuiste tú? ( suena la sirena) dándose la vuelta para irse, Santiago, Johanna y Jonás salen) gracias Melisa
Melisa: ( sonríe) sabe mi nombre…….. un momento ¿Cómo sabe mi nombre? ¡Andrés! (él se da la vuelta) mi nombre ¿Cómo sabes mi nombre?
Andrés: se lo escuche a Santiago
Melisa: pero si yo no me he presentado aun
Andrés: estaba escrito en el libro.
Melisa: no lo creo se supone que el libro es anónimo
Andrés con rostro de miedo sale corriendo
Melisa: eso fue increíble que emoción
Entra Olivia
Olivia: ¿Qué es lo que te causa emoción?
Melisa: nada, nada mejor voy a clase (sale)
Entra Camilo
Camilo: así que lo consiguió
Olivia: si y tu por miedica te has quedado atrás (salen)
Aparece el cielo de la tarde y suena la campana, salen Andrés, Johanna y Santiago
Santiago: ¿de verdad invitaran a Melisa a su casa?
Johanna: claro me parece un tanto extraña pero me gustaría conocerla.
Santiago: vaya no me lo creo
Andrés: ¿Qué es lo que no te crees?
Santiago: que tu única reacción haya sido darle las gracias Andrés
Andrés: (sonriendo) pues ¿qué más puedo hacer?
Entra Melisa y Camilo por detrás de Andrés
Camilo: ¿Melisa ya tienes los apuntes?
Melisa: si ya los conseguí, toma que te sean de provecho (saca un cuaderno y se lo entrega a Camilo)
Andrés: ( al escucharla se gira ) Melisa!
Melisa: eh! Dime que sucede
Johanna: queríamos ver¿ si te gustaría venir a casa hoy en la tarde para que nos hables más sobre tus poemas?
Melisa: ¿de verdad? Muchas gracias por supuesto que me gustaría ir
Johanna: bueno entonces nos vemos más tarde hasta luego (salen Johanna, Andrés y Santiago)
 Melisa: ¿viste eso Camilo?
Camilo: (con mirada de desaprobación) no deberías ir apenas les estas conociendo
Melisa: no molestes yo voy y punto adiós (salen)
Entra Melisa con su padre
Carlos: ¿así que quieres ir a casa de unos amigos?
Melisa: si, por favor papá tu bien sabes que apenas y tengo amigos es solo por esta vez
Carlos: muy bien pero Fernando ira contigo y se quedara por ahí cerca entendido
Melisa so lo que quiera, gracias papá como te quiero (le abraza y se va)
Carlos: claro todos quieren a papá cuando les da lo que quieren. (Salen)
Aparecen Johanna, Andrés, Jonás, Santiago y Marcelo. La imagen de una sala
Johanna: parece que no vendrá
Andrés: ten paciencia solo se debe haber retrasado un poco
Suena la puerta
Marcelo: ya voy… seguro es ella
Melisa: (entra con una sonrisa) hola, lamento haber llegado tan tarde mi hermano tuvo la culpa
Santiago: no sabía que tuvieses hermanos Melisa
Andrés: claro que lo tiene, y es ex alumno del instituto
Melisa: para ser franca eso es cierto pero solo lo sabían Olivia y Camilo
Johanna: si pero ya sabes que rápido corren los rumores.
Marcelo: por cierto donde esta luly
Melisa: (soltando una risita) ¿Quién es luly?
Jonás: la mascota preferida de Andrés
Andrés: (mueve la cabeza afirmativamente y con tono preocupado)  ayúdenme a buscarla por favor
Jonás: muy bien dividámonos y así la buscamos fácil. Johanna y Santiago van al piso de abajo, Marcelo y yo iremos por este piso y  Andrés y Melisa irán al segundo piso.
Melisa: está bien (se da la vuelta y hace señas como si hubiese ganado un premio)
Todos salen de escenario, suena como pasos en gradas y aparece Melisa
Melisa: vaya ¡ tanta suerte que tuve y me perdí, pero bueno esta es una gran oportunidad entrare al cuarto de Andrés y podre conseguir nuevas cosas para mi diario.( abre la puerta y mira alrededor) haaaa el cuarto de Andrés, se ve tan ordenado y ese es su armario me pregunto que pasara si lo abro, mmmm no creo que haya problema ( se acerca al armario y lo abre, cuando termina de abrirlo d un paso hacia atrás) pero ¿Qué es todo esto? (toma una foto) esta foto es de antes de que yo supiera sobre la existencia de Andrés, no entiendo nada .
Se vuelven a oir pasos y aparece Andrés
Andrés: ¿Qué haces aquí? Espera puedo explicarlo (Melisa lo mira con ojos de miedo y antes de que diga algo sale corriendo)  Melisa (grita Andrés)
Entran Johanna, Santiago y Jonás
Que paso- dicen al unísono
Cambia la escena
Melisa esta junto a una ventana sentada, con el diario en sus manos
Entra Carlos y tras el Fernando
Carlos: Melisa, por favor dime qué fue lo que sucedió, Olivia y Camilo están abajo preocupados ¿Qué fue lo que te hicieron?
Melisa: no preguntes papá, basta ya no soporto sus voces.
Fernando: Melisa ten cuidado con lo que dices.
Carlos: no importa, creo que es mejor que no me meta (sale)
Fernando: Melisa querida niña, solo piensa un poco,  ya me contaste lo que paso y yo me encargue de informarles a Camilo y Olivia. Sin embargo a pesar de que me dijiste todo no comprendo tu miedo.

nm